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roma1Con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de la declaración del Concilio Vaticano II Gravissimum educationis y el veinticinco aniversario de la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae, la Congregación para la Educación Católica ha querido revivir – a través de este congreso mundial celebrado en Roma durante los días 18-21 de noviembre– el compromiso de la Iglesia en el campo educativo. Hemos querido recoger algunas reflexiones.

"La Escuela Católica, movida por el ideal cristiano, es particularmente sensible al grito que se lanza de todas partes por un mundo más justo, y se esfuerza por responder a él contribuyendo a la instauración de la justicia. No se limita, pues a enseñar valientemente cuáles sean las exigencias de la justicia, aun cuando esto implique una oposición a la mentalidad local, sino que trata de hacer operativas tales exigencias en la propia comunidad, especialmente en la vida escolar de cada día(...).

La Iglesia ofrece su servicio educativo en atender a las necesidades de los pobres, a los que se ven privados de la ayuda y del afecto de la familia o que no participan del don de la fe.(G E.9c)

Hemos vivido unos días de intensa convivencia y reflexión con educadores católicos de todo el mundo.

Clausuramos el congreso con la presencia del papa Francisco que nos ha dedicado un mensaje esperanzador y exigente:

  • Abrid caminos a la educación, salid a la periferia, no excluyáis a nadie, la humanidad herida tiene mucho que aportarnos.
  • Abrid los muros de las escuelas. El fracaso de la educación está en educar entre muros, muros sociales, muros ideológicos, muros religiosos.
  • Educar es acompañar, no os conforméis con la educación formal, sed arriesgados y creativos, potenciar la educación informal que permita un acompañamiento comprometido de los proceso personales de nuestros niños y jóvenes.Para hacer lo anterior nos ayudará fomentar una sana informalida
  • La educación católica no puede existir sin humanidad, no basta con las catequesis, no podemos caer en el proselitismo; la educación católica es compromiso con los niños y jóvenes en el ofrecimiento y búsqueda de valores cristianos y desde la realidad. No podéis olvidar que la trascendencia nace de la misma realidad.
  • La educación es asumir riesgos; el educador que no se arriesga no sirve para educar. La herramienta clave en la educación formal son los currículos, debemos afinar para convertirlos en instrumentos al servicio de la antropología cristiana, visión de la persona y del mundo.

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Tras la participación en el congreso volvemos más convencidas, aun de lo que estábamos, de la importancia de trabajar en y por la Escuela, y en nuestro caso por la ESCUELA VEDRUNA.
Que sea realmente escuela que educa desde la vida y para la vida, que en su seno se gesten ciudadanos comprometidos con la sociedad desde los valores del Evangelio.
Educar así es una PASIÓN, pasión que debemos renovar cada día como educadores.


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